Teoría Conductual del Desamparo/Conflicto Social

Resulta necesario conocer las fases de desarrollo por las que pasan nuestros alumnos porque, cada una de las vivencias que hayan tenido lugar, han influido en la creación de la persona que tenemos delante y sobre la que elaboraremos un proyecto de intervención educativa individualizado, acorde a su realidad y a sus necesidades.

Los niños nacen con la potencialidad de llegar a ser personas sociales si las personas de su alrededor y/o las circunstancias no se lo impiden.

Nuestros afectos enseñan y suscitan en los niños afectos, se vinculan a nosotros en la forma en la que nosotros nos vinculamos con ellos y se crean unas necesidades, costumbres, criterios, valores y no otros, en la medida en que los han ido observando y compartiendo con nosotros.

Numerosos autores han demostrado la importancia vital de los primeros vínculos emocionales y el papel nefasto y dramático, en el desarrollo bio-psicológico del niño pequeño, de la inseguridad engendrada por la privación de afecto materno y/o paterno. 

Desde el nacimiento hasta el primer año, los sentidos son la única fuente de información que posee el lactante y por falta de estimulación externa puede surgir retraso en niños con aislamiento sensorial. Desde los ocho a los doce o quince meses, la familia constituye su grupo básico de referencia, sobre todo los padres y el resto de personas que lo cuidan (hasta el punto de que cuando las relaciones con los progenitores son malas y éstos detestan o maltratan al hijo, se compromete gravemente su evolución)

Bandura (1974) demostró que los niños que habían estado expuestos a modelos agresivos no sólo exhibían respuestas imitativas, sino también, un número relativamente elevado de respuestas agresivas nuevas (que los modelos no habían mostrado en realidad) y que, por tanto, no podían haber aprendido durante la demostración.

A los tres años se manifiesta un cambio brusco en las relaciones del niño con su alrededor: deja de ser dócil y sumiso para mostrarse curioso, negativo y terco. Surgen las emociones aprendidas: cuando el niño ha aprendido, por observación, a agredir como respuesta dominante a la excitación emocional en determinadas situaciones, habrá una alta probabilidad de que manifieste reacciones agresivas ante la frustración. 

Hasta los seis años la mayoría de niños suele ingresar en la Escuela Infantil, lo que exige una adaptación a un modo de vida diferente al del hogar, modifica sus pautas de conducta y son necesarios nuevos ajustes psíquicos para evitar tensiones emocionales o inseguridad afectiva. 

Pero esta evolución va acompañada de dificultades, cuya resolución dependerá de la personalidad y la actitud de los padres: un padre autoritario, rígido, que sea incapaz de tolerar la menor rivalidad de su hijo, una madre captadora que se aproveche de la situación para apegarse demasiado al hijo o que éste se convierta en objeto de rivalidad y/o conflicto entre ambos… pueden comprometer seriamente el desarrollo afectivo del niño. 

A partir de los seis años tienen lugar importantes cambios físicos, mentales, afectivos y sociales y coincide con la etapa educativa de la Enseñanza Primaria. Emocionalmente, la propensión al cansancio, al descontento, las fobias nocturnas y la labilidad de los estados de ánimos irán dado paso, de manera progresiva, a una mayor serenidad emocional, actitudes más optimistas y una mayor autoestima.

Durante la niñez aumenta el deseo y la necesidad de comunicarse con sus compañeros y otros adultos. La adaptación al entorno escolar fomenta la pertenencia a los primeros grupos informales; paulatinamente aparece la necesidad de la amistad, la elección de los compañeros y la estructuración del grupo, de la pandilla… hasta alcanzar la preadolescencia o pubertad (etapas que serán abordadas próximamente)

Si te ha interesado este artículo seguramente pueda interesarte:

  • BANDURA, A.: Relationship of family patterns to child behavior disorders. Universidad de Stanford, 1960.
  • BANDURA, A.: Aprendizaje social. Madrid. Alianza, 1974.
  • BENITO, L. R.: Un ambiente familiar equilibrado ayuda al desarrollo armónico del niño. Surgam nº 345-346, 1979.
  • DAVIS, A. y HAVIGHURST, R. J.: The father of the man how your child gest his personality. Houghton Mifflin, 1947.
  • DE PAUL, J.: Maltrato y abandono infantil: Identificación de factores de riesgo. SC de publicaciones del Gobierno Vasco, 1988.
  • MERTON, R. K.: La familia. Península, 1977.
  • RADKE-YARROW, M.; TRAGER, H. G. y MILLER, J.: The role of parents in the development of children’s ethnics attitudes. Child Developm., 1952.

2 comentarios en “Teoría Conductual del Desamparo/Conflicto Social

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